El proceso educativo está centrado en la autoformación de la persona, en arraigo cultural a la región, en el respeto por su compañero por sus creencias, cultura, dogma, raza, condición social y sexual, en la dignificación de su trabajo agrícola y pecuario, orientado por los principios democráticos de convivencia y solidaridad.
Acompañamos a niños, niñas y jóvenes para que se formen como personas comprometidas por el desarrollo de su comunidad, capaces de tomar decisiones acertadas para el bien común.
Contribuimos a la adquisición de una conciencia para la conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente, de la calidad de vida, dentro de una cultura ecología y de protección del patrimonio cultural de la región.